Thursday, October 28, 2004

la rueda en la feria de Chilpancingo del 8 al 13 de noviembre

>From: GABRIELA JUAREZ <serpienteiris@yahoo.com.mx>>
To: sergio eduardo fong gollaz <laruedalarueda@hotmail.com>>
Subject: Re: la rueda en el D.F. parte 1>
Date: Sat, 16 Oct 2004 19:46:53 -0500 (CDT)

Hola, sergio.>
para saludarte y preguntarte cómo estas? cómo van las cosas por allá, no >
puede estar en la reuniòn del viernes.>
yo aquí, todava en el D.F., entregamos a los medios de comunicación la >
revista y su paquete informativo.
el inconveniente es que me dedique más a pormocionar la revista que a venderla.
y a seguir con los conectes e intercamibos con las revistas.
Aquí ya se confirmò la invitación para la rueda a partcipar en la feria de Chilpancingo del 8 al 13 de noviembre. Está confirmado con los orgaizadores y ya estamos anotados con la cobertura de gastos de transporte, hospedaje y alimentación.Los trabajos de las revistas y editoriales independientes, para la próxima >Feria los hemos denominado el Plan de Chilpancingo, por la liberaciòn de las revistas independientes.>haré mi crónica de viaje Gdl-l D.F. a ver que pex.
bueno, estamos en contacto.
hay buenas noticias de intercambios culturales.
hasta pronto.
un saludo cariñoso para todos nuestros amigos y compañeros de la revista la rueda.
gabi.

Saturday, October 23, 2004

La rueda en México

Informe del Zócalo o crónica de La rueda en México
Mauricio Ramírez

Son diez para las nueve de la noche del día 8 de octubre de 2004. Soy un ser humano más en las calles de mi ciudad tapatía. Voy entre coches, ruidos y gente. Llego al punto de mi destino. Estoy frente a la Casa de los Perros. Frente a un camión. Cayó hace días una invitación para ir a la ciudad de México, cayó como un paracaídas, con lentitud y vértigo. En la caída todo es confusión: ¿a qué fiesta voy?, ¿con quién?, ¿quién invita allá? Lo único que sé es a qué: la invitación es para presentar una revista de Guantos-Nayarit en el D.F.: La rueda, dirigida por Sergio Fong.
Llego con mucha suerte. En principio se habla de una cantidad descomunal de invitados y de camiones: 300 los primeros y 30 los segundos. Llego y sólo estacionado está un camión, con dos o tres personas. Creo que es temprano y pienso en una "chela", no caería nada mal antes de partir. Ubico la Casa Vieja como lo más cercano y pues me lanzo. En la entrada del "Centro Cultural" me encuentro a Sergio Fong y al Yombin. Los regreso "para atrás" y nos tomamos una cerveza, platicamos del viaje muy leve. Se hacen las nueve y el director de la revista y yo vamos de nuevo a donde el camión.
Llegamos y ya hay más gente, más artistas. Para bien nuestro, ya estaba Fabio Gamez, el otro invitado a presentar la publicación, el colaborador de La Paz, Baja California. También ahí estaban Luis Vicente de Aguinaga, Ángel Ortuño y Fernando de León. Y del otro lado iban llegando Mónica Castellanos y Anzar.
Me hace efecto la cerveza y me urge un baño. Fabio y yo vamos a buscar uno. Lo encontramos y nos tomamos otra cerveza. Regresamos al camión y ya había más raza artística: Víctor Castillo y el grupo Piedra de Sol, los "compas" de Telefunka, Gustavo Domínguez y gente de video y Vanesa, reportera de Radio Universidad.
Afuera del camión está una "ñora" entregando gaffettes y los primeros que saca y nombra son los de La rueda. Llegamos con mucha suerte. Otros no alcanzaron este distintivo.
Me entero de más información. Dice el gaffette que soy "Artista. Delegación Guadalajara". Los logos no me dicen mucho.
El camión está completo. Son las nueve treinta. Abordamos y todos listos para irnos al defectuoso. De La rueda íbamos Gabriela Juárez, Fabio y yo. En el camino, como es obligado, pasamos a comprar refuerzos etílicos para pasar la noche. Cada quien "se armó" de lo que pudo. Yo sólo vi que abordaron al camión nuevos pasajeros nocturnos: whisky, vodka, tequila y cerveza.
Retomamos el camino y los grupos empezaron a revolverse, unos iban y otros venían dentro del camión, unos para servirse de esto, otros para seguir con aquello. Pláticas por aquí se cruzaban con dormidos por allá. Y luego todo sereno, dos o tres voces nocturnas y risas. Pasó la noche.
Son la cinco de la mañana y ya estamos entrando al defe. Después de muchas vueltas, llegamos a un hotel, que no era el nuestro. Pasó media hora y llegamos por fin al Tulip Inn que nosotros de inmediato bautizamos como Tulipín. Para este momento, ya eran las seis de la mañana. Entramos al hotel y nos estaba esperando el comité (des)organizador y a los primeros que nombraron en la lista fue a Fabio y a mí. No dieron nuestro número de habitación y las llaves de cuarto. Nos fuimos a medio descansar. En un Programa General y otro particular para Guadalajara, me entero de más datos. Fuimos invitados a la Feria del Libro del Zócalo, las actividades en general empezaban a las 11:00 horas, nuestra primera participación era un "Foro de revistas independientes", a las 13:00 horas y la segunda, la presentación de la revista, a las 17:00 horas. Los invitados especiales a esta Feria en General eran Guadalajara, Jalisco y Fortaleza, Brasil.
Medio descansamos. Yo me levanté a las nueve y Fabio también. Y nos fuimos al Zócalo. Estábamos a cinco cuadras. El hotel está en Madero esquina con Bolívar, a un par de cuadras de la Torre Latinoamericana.
Ubicamos en el Zócalo los pabellones de Guadalajara y el de las editoriales independientes. Estos eran nuestros objetivos principales, así como el Café Literario donde habríamos de participar como editorial independiente La rueda. Como era de suponerse había tres almas y todo cerrado. Regresamos al hotel a desayunar. Llegó Gabriela para ponernos de acuerdo con las estrategias del Foro y de la presentación.
Empezamos en el comedor del hotel y cerca de las once decidimos irnos al Zócalo de nuevo. Entre los tres ubicamos los foros donde se realizarían las actividades en general. Y creímos que nos había tocado un foro no muy conveniente. "Algo" estratégicamente desubicado. Fabio contó una anécdota que termina con esta frase: "¿Tú crees que eres bienvenido?". Y así empezamos a sentirnos (o por lo menos yo más).
Total ya listos para aterrizar ideas, buscamos un lugar para "escribir" y acordar. Y si nos hacíamos acompañar de una "chela" mejor. La verdad es que la ciudad de México es un monstruo de múltiples cabezas dispuestas a devorarte y consumirte o desgastarte en cualquier paso que des o movimiento mínimo a vuelo de parpadeo. Esta bestia citadina nos atrapó y nos la pasamos treinta minutos dando vueltas al Zócalo en busca de una cerveza. Dimos con un lugar a las once cuarenta y cinco y no nos dejaron pasar porque abrían hasta las doce quince, adiós "Nivel". Seguimos, ahora sí sedientos, en busca de la cerveza perdida y en fin terminamos en un bar muy cercano al hotel. Decidimos después de una carísima bebida (con esto hasta extrañas La Mutualista repleta en un fin de semana y sus precios tan altos) ir a un Internet para reproducir el directorio que era parte de la propuesta que traíamos como grupo La rueda, la Red Distribuidora de Editoriales Independientes.
Antes de nuestra azarosa búsqueda, llegamos a varios "stands" de independientes y les platicamos la idea de la Red y nos dieron algunos comentarios (que tendríamos que discutir). También vimos que en los lugares exactos estuviera la revista y que estuviera en el "stand" del Pabellón Guadalajara donde pagamos para estar.
Fuimos pues al Internet y ya era la una. Corrimos al Foro de revistas indepedendientes y… aquí empezó "lo bueno", "lo interesante", lo ríspido, lo trillado y las propuestas.
Para empezar fue un Foro de revistas independientes de Guadalajara. ¿Qué caso tiene ir al D.F. a platicar y a discutir temas que todos los días son el pan tapatío? A todas luces íbamos a lucir nuestras miserias o nuestro esplendor.
Para seguir, de las cinco revistas una no era independiente, es la revista oficial de la U. de G. Y para que ubiquen quienes estábamos: Màsmedula, Reverso, Tragaluz, Luvina y La rueda. Íbamos en equipo las diferentes publicaciones, por lo menos dos por revista. Y como sólo pudo estar uno por grupo en la mesa del foro, todos los demás apoyaron desde el público. Denlo por cierto, el público en su mayoría era tapatío, hasta Ángel Ortuño y Luis Vicente de Aguinaga estaban ahí.
En el Foro se hicieron preguntas ociosas y todos y cada uno fuimos respondiendo cuestiones como éstas: ¿cómo han formado su grupo de colaboradores?, ¿qué criterios han establecido para elegir el contenido?, ¿por qué se llaman así como se llaman?, ¿a qué público le quieren llegar? Y la última, que fue donde intervenimos, banalmente, con la propuesta: ¿cuáles son sus canales de distribución? De por sí, a mí me parece ocioso un Foro de revistas de Guadalajara en el D.F. y ahora más con estas preguntas que son discusión diaria en cafés, bares y cantinas de tapatilandia, era el colmo. Pero aún así se "armó" la grilla con la última pregunta. Solamente La rueda y Masmédula tienen "peros" con la distribución, pues ustedes se imaginaran, las otras sí tienen "bien" organizado, según ellos, este punto. Cuando hicimos la propuesta pusieron "el grito en el cielo" y sentimos como que nos vieron como el patito feo y con una expresión de "ahí arreglénselas ustedes como puedan, no es nuestro caso".
Como había registrado antes, nosotros ya habíamos sondeado con otras editoriales independientes y sí se sumaron al directorio, son más unidos otros estados que el nuestro. Tienen sus comentarios y nuevas propuestas respecto a la Red. Esto es apenas el principio y es, incluso, más laborioso de lo que imaginamos. Pero en sí traemos algunos resultados que podrían iniciar la Red.
Las personas del público, en el Foro, estuvieron preguntando e interviniendo desde el principio y también desde ahí apoyaron los otros integrantes de las diferentes revistas. De la nuestra estaban los ya mencionados.
La intervención más sobresaliente fue la de Patricia Medina (insisto este Foro fue de tapatíos) quien nos invitó a "sumarnos" a su alianza de revistas independientes. Yo respondí, y creo que fue lo más polémico, que queríamos seguir manteniendo nuestra independencia y que no queríamos ser parte de una organización o de una alianza, sino que nuestro objetivo principal era la distribución.
Finalmente, la misma Patricia Medina nos felicitó a todos los asistentes por la diversidad de las publicaciones, "que hacía tiempo que no se veía".
Por cierto, este Foro se iba a realizar en el Café Literario "SalvadorNovo", pero por "falta de sonido", que "se fue la luz", nos cambiamos al Pabellón Guadalajara.Hoy, un forito como para treinta personas, que se instaló para ser "emergente".
Salimos de ahí y el equipo de La rueda de nuevo se dejó atrapar por la sedienta ciudad, por ese amorfo ser, ente incontrolable, enloquecido, acelerado, multitudinario y tan anónimo. Decidimos ir por otra "chela", pero no ahí donde nos gastamos lo poco que traíamos. Y buscamos durante veinte cuadras un tal Salón Corona. Le dimos vueltas y vueltas a esa zona de la ciudad y llegamos por fin. Los chilangos fácilmente te dicen "a tres cuadras está". Luego llegas ahí y otro te regresa "dos para atrás". Luego llegas ahí y otro te manda a dar vuelta por donde regresaste. Y si no estás atento o en su frecuencia, nunca llegarías.
Estuvimos platicando de todo lo que acabo de contar. Y cada quien tiene sus propias conclusiones. Para esto ya eran las tres, y nos habíamos comprometido Fabio y yo con un compañero editor de Guadalajara a ayudarle a leer algunos textos en la presentación de su editorial Santa María Juana, porque él había llegado solo.
Cuado menos acordamos ya eran las cuatro. Y otra vez a correrle al ritmo de la esquizofrénica ciudad y al salir del Salón nos dimos cuenta que estaba a la vuelta del hotel Tulipín. Idiotas provincianos.
Y es bueno contar lo que sigue, porque la experiencia nos hizo comparar. A nuestro amigo Luis Augusto le tocó el Foro 1, uno de los más populares, según vimos. Nos trepamos Fabio y yo a leer poemas. Señoras amas de cabeza con todo y sus hijos, obreros, campesinos, trabajadores que iban pasando y se sentaron para pasar el rato, "a que vamos a la casa, a ver la tele, mejor nos la pasamos aquí", el populacho en general, estaba atento a todos y cada uno de los poemas y de los cuentos, y al final de cada lectura se dejaba escuchar un estruendoso aplauso. Neta que sí era reconfortante. Y lo mejor de eso, es que mientras leíamos, Luis Augusto tenía que vender y firmar libros, como si fuera pan caliente. No lo dejaban terminar la presentación. ¿En qué radica este "éxito"?, ¿tendría que ver con el Foro donde estaba la Santa María Juana?
De pronto ya eran las cinco. Vámonos a nuestro foro Café Literario "Salvador Novo". Si no lo he mencionado era de los más pequeños (después del emergente, claro). Llegamos y todavía estaban los de la conferencia anterior en su etapa de preguntas y respuestas. Javier Sicilia tenía el forito repleto. Mientras que otro autor "no identificado" firmaba libros en otra mesa del café. Ah, se llamaba Café Literario porque era cafetería con foro. La gente se sentaba ahí a tomarse el líquido negro acompañado de su chilango pan dulce y de paso o mientras escuchaba al invitado en turno.
Esperamos veinte minutos y por fin terminó. La gente no dejaba de hacerle bola a Sicilia y al otro anónimo. Nos subimos al Foro Gabi Juárez, para que moderara; Fabio y yo, para presentar la revista, y nuestro amigo Luis Augusto. Lo invitamos a leer poemas incluidos en La rueda. Pues bien, así empezó la presentación: Luis Augusto leyó el poema Open y la gente seguía haciéndole bola a Sicilia y al otro. Gabi hizo una presentación de los que estábamos en la mesa y del proyecto editorial. Y la gente apenas empezaba a dispersarse. Sicilia apenado se fue retirando poco a poco, creo que le hubiera gustado quedarse, pero eso implicaba que la gente lo siguiera rodeando. Los presentes apenas nos escuchaban. Empezó Fabio a hacer una presentación en general de los números editados y de cómo llegó a ser colaborador desde La Paz, Baja California, y apenas si se dejó oír, los murmullos de los que platicaban, normalmente, en un café y de los que estaban haciendo fila para comprar, eran competencia firme. Al terminar diez personas le aplaudieron. Todo iba bien.
Decidimos seguir con otro poema y Luis Augusto leyó "Salirse" de Enoé Eréndira. Y en este momento los ojos y los oídos de los asistentes ya estaban más atentos y ya eran más. Gabriela me pasó el micrófono y la mayoría de las personas ya se dejaron ser. Terminé y Gabi retomó, entre aplausos, el micro y propuso, de nuevo, la Red. Y todos apoyamos la propuesta. Y decidimos terminar con una lectura de poemas incluidos en la revista.
Todo salió bien al final de cuentas. Olvidé comentar que a esa misma hora, en otro foro más grande (sin cafetería) se estaba presentando Tragaluz. Pienso ¿nos competimos entre tapatíos o es una "rara" estrategia de organización?
Lo mejor de nuestra presentación fue al final cuando los desconocidos, los no tapatíos, nos empezaron a preguntar: ¿de dónde vienen?, ¿cómo eligen a sus colaboradores?, ¿cuánto cuesta?, etcétera. Parecen las mismas preguntas del foro de revistas, pero es distinto porque es la raza la que pregunta, no una moderadora que no sabe por qué pregunta eso.
Aquí podría terminar, pero vale la pena contar, sólo para comparar, la actividad de las seis de la tarde, la que nos siguió en el mismo foro. Nos quedamos porque se trataba del Foro de Poetas de Guadalajara. Y… lo de siempre, en Guanatos sólo existen ciertos poetas. Los invitados a discutir de poesía y a leer sus poemas fueron Jorge Esquinca (que dos veces el maestro de ceremonias [claro que ellos sí tenían apoyo logístico] lo mencionaron como Jorge Espinaca), Luis Vicente de Aguinaga y Ángel Ortuño. Moderados por Frank Lozano ¿lo recuerdan? No sé qué sucedió o cómo le hicieron, pero el forito mágicamente se llenó de muchos artistas tapatíos de varias disciplinas, de poetas tanto del defe como de acá (entre ellos, Hernán Bravo Varela y Daniel Téllez) y, aunque usted no lo crea, estaba la prensa de Guadalajara. Pregunta ¿no estamos bien organizados nosotros, mandamos un boletín de prensa, como ellos seguramente lo hicieron, o no tuvimos el suficiente tiempo para organizarnos?
El equipo de La rueda se disperso después de esto para ver (literalmente) la Feria del Libro del Zócalo, que por cierto se veía muy desangelada. Había mucha gente porque en el Zócalo siempre la hay con Feria o sin ella.
Sabíamos que Piedra de Sol se estaba presentando en el Claustro de Sor Juana y que Telefunka en la noche daría su concierto junto con Sara Valenzuela y su grupo. Yo fui al hotel a dormir y a cenar y ahí me alcanzó Fabio y luego Gabriela y luego nos fuimos a disfrutar de Telefunka. Al terminar, Fabio y yo regresamos al terco Salón Corona, ya a sabiendas de que estaba a la vuelta del descanso.
Amaneció crudo el día y ahora vengo en un camión que me lleva a Guadalajara. Vengo solo, digo, sin los otros del equipo de La rueda que decidieron quedarse y que, creo, es mejor, porque van a hacer más contactos para el directorio de la Red y tendrán otras cosas que contar.
De regreso, en este camión, llegamos los de Piedra de Sol, los de Telefunka, Sara Valenzuela y su grupo, los poetas Luis Vicente y Ángel, y dos reporteros de El Informador. Llegamos a las siete treinta del 10 de octubre de 2004.

sobre de ellos!

aqui estamos el fabio y el sergio fong echando a andar esta madre rodatoria o rotativacon la simple y pinche finalidad de tener un comun espacio, esta bitacora, que nos permita a los rotativos (en honor) estar al tanto de nuestros movimientos; y para que también la paloma se entere de cómo rueda la piedra.
atencion: a darle! ruede la Voz y Dele Uso.